martes, 15 de abril de 2014

Poema de Fernán González - XII - Las guerras contra los moros

193                                            
Non quiso, magüer mozo, darse ningún vagar;                    
Comenzó a los moros muy fuerte guerrear,
Movióse con sus gentes, a Carazo fué cercar,
Una sierra muy alta e muy firme castellar.

194    
El Conde castellano con todos sus varones
Combatían las torres a guisa de infanzones;
De dardos e de lanzas peleaban los peones,
Facían a Dios servicio de puros corazones.

195    
Non se podían los moros por cosa defender
En ante que Almozore los pudiese acorrer;
Hobiéronse los moros por fuerza a vencer,
Hobieron los cristianos las torres en poder.

196    
Llegó Almozore luego al apellido,
Supo cómo había a Carazo perdido;
Dijo: ya firme soy del Conde mal traído;
Si dél no he derecho, en mal hora fui nascido.

197    
Envió por la tierra a gran priesa troteros,
Unos en pos de otros, cartas e mensajeros,
Que veniesen aína peones e caballeros,
Que sus reyes veniesen luego en los delanteros.

198    
Cuando fueron con él juntados sus varones,
Reyes e ricos homes e muchos infanzones,
Si todos los contásemos, caballeros e peones,
Seríen más por cuenta de cinco mil legiones,

199    
Cuando hobo Almozore su poder ayuntado,
Movió para Castilla, sañudo e mucho airado;
Había muy fieramente al Conde amenazado,
Que non fincaría tierra que non fuese buscado.

200    
Había aquestas nuevas el Conde ya oído
Cómo era Almozore para venir movido;
De toda el Almería traía el apellido,
Mayor poder nunca viera home nascido.

201    
Envió por Castilla apriesa los mandados,
Que fuesen en uno todos con él juntados;
Fizo saber las nuevas a sus adelantados
Como de Almozore eran desafiados.

202    
Fabló con sus vasallos en qué acordarían,
Que quería oír a todos qué consejo le darían,
Si querían ir a ellos o los atenderían,
o cuál sería la cosa que por mejor ternían.

203    
Fabló Gonzalo Díaz, un sesudo varón,
Rogó que le escuchasen e que daría razón,
Oítme, dijo, amigos, e Cristo vos perdón,
Para haber la lid non tenernos sazón.

204    
Si alguna carrera podiésemos fallar
De guisa que se pudiese esta lid escusar,
Non debríemos tregua nin pecho refusar
Por do quier que el home los pudiese amansar.

205    
En muchas otras cosas se espiende el haber,
En el lidiar el home non puede estorcer,
Habrá cuerpo e ánima todo ahi a poner,
Que por oro nin plata non lo puede haber.

206    
Muchos son e sin guisa los pueblos renegados,
Caballeros e peones todos bien aguisados;
Somos poca compaña, de armas muy menguados,
Seremos, si nos vencen, todos ahi descabezados.

207    
Si nos con Almozore pleito podiésernos tener
Que fincase la lid por dar o por prometer,
Esto és lo mejor que podemos facer,
Si otra cosa facemos, podémonos perder.

208    
Todo el mi sentido ya oído lo habedes,
Si yo fablé sin guisa vos me lo perdonedes;
Decit vosotros agora todo lo que bien tovierdes;
Por Dios, que lo mejor al Conde consejedes.

209    
Fué de Gonzalo Díaz el Conde despagado,
Ca non se tovo dél por bien aconsejado;
Magüer que fué sañudo non le fabló desguisado,
Mas contradíjole todo cuanto había fablado.

210    
Por Dios, dijo el Conde, que me querades oír,
Quiero a don Gonzalo a todo recudir,
Contra cuanto ha dicho quiero contradecir,
Ca tales cosas dijo que sólo non son de oír.

211    
Dijo de lo primero, de escusar el lidiar,
Pero non puede home la muerte escusar;
El home, pues, que sabe que non puede escapar,
Debe a la su carne honrrada muerte le dar.

212    
Por la tregua haber: por algo que pechemos,
De señores que somos vasallos nos faremos;
En vez que a Castilla de premia saquemos,
La premia en que era, doblársela ahi hemos.

213    
Por engaño ganar non ha cosa peor;
El que cayere en este fecho, caye en grande error;
Por defender el engaño fué muerto el Salvador;
Mas vale ser engañado que non ser engañador.

214    
Nuestros antecesores lealtat siempre guardaron,
Sobre las otras tierras ellos la heredaron;
Por esta aguardar las muertes olvidaron,
Cuanto saber hobieron por ahí lo acabaron.

215    
Toda via guardaron de mal fecho facer,
Non los pudo ninguno a questo retraer;
Heredar non quisieron para menos valer
Lo que ellos non podiesen empeñar nin vender.

216    
Este debdo llevaron nuestros antecesores,
De todos los que viven mejor guardar señores,
De morir ante que dellos teníense por debdores,

217    
Non debe otra cosa ahi ser olvidada:
Porque al señor ficiesen cosa desaguisada,
Ellos nunca ficieron saña vieja alzada
Mas siempre lealtat, lealmente pagada.

218    
Así aguisó la cosa el mortal enemigo
Cuando perdió la tierra el buen rey don Rodrigo;
Non quedó en España quien valiese un figo
Sinon Castilla Vieja, un lugar muy antigo.

219    
Fueron nuestros abuelos gran tiempo muy coitados,
Ca los tenían los moros fuertemente arrinconados;
Eran en poca tierra muchos homes juntados,
De fambre e de guerra eran muy lacerados.

220    
Magüer mucho lacerío e mucha coíta sofrieron
Lo ál siempre ganaron: de lo suyo non perdieron:
Por miedo de la muerte yerro nunca ficieron;
Todos sus adversarios por aquí los vencieron.

221    
¿Cómo se nos hobiera todo esto de olvidar?
Lo que ellos hobieron a nos todos es de heredar;
Veniendo a nos en miente non podremos errar;
Puede nos todo aquesto de mal fecho tirar.

222    
Dejemos los parientes; en lo nuestro tornemos;
Para ir a la batalla aqueso aguisemos;
Por miedo de la muerte la lid non la escusemos,
Caer o levantar ahi lo departiremos.

223    
Esforzad, castellanos; non hayades pavor;
Venceremos los poderes del moro Almozor;
Sacaremos a Castilla de premia e de error;
El será el vencido, yo seré el vencedor.

224    
Magüer que muchos son, non valen tres arvejas;
Irien tres lobos a treinta mil ovejas.
Mas puede un león..............................

225    
Amigos: de una cosa soy bien sabidor:
Que venceremos sin duda al moro Almozor;
De todos los de España faredes de mí el mejor:
Será grande la mi honra, e la vuestra mayor.

sábado, 15 de marzo de 2014

Poema de Fernán González - XIII - La batalla de Carazo

226                                           
Cuando hobo el Conde la razón acabada,                   
Con estos tales dichos su gente conortada,
Movióse de Muñó con toda su mesnada,
Fuéronse para Lara tomar otra posada.

227   
El Conde Ferrán González, cuerpo de buenas mañas,
Cabalgó en su caballo; partióse de sus compañas;
Para ir buscar al puerco metióse por las montañas,
Fallóle en un arroyo cerca de Basquebanas.

228   
Acogiósele el puerco a un fiero lugar
Do tenía su cueva e do solía albergar;
No osó el puerco en la cueva asegurar,
Fuyó a una ermita, metióse tras el altar.

229   
Era esa ermita de una yedra cercada
Porque de toda ella non parescía nada;
Tres monjes ahi vivían vida fuerte lacerada,
San Pedro había nombre esa casa sagrada.

230   
Non pudo por la peña el Conde aguijar;
Forrendo el caballo, hóbose de apear;
Por do se metió el puerco metióse por ese lugar,
Entró por la ermita, llegó fasta el altar.

231   
Cuando vió don Fernando tan honrrado lugar,
Desamparó el puerco, non lo quiso allí matar;
Señor, dijo, a quien temen los vientos e la mar,
Si yo erré en esto, débesme perdonar.

232   
A ti te manifiesto, Virgen Santa María,
Que desta santidad, señora, yo non sabía;
Por ahi facer enojo yo aqui non entraría
Sinon por dar ofrenda o por facer romería.

233   
Señor: tú me perdona e me vale e me ayuda
Contra la gente pagana que tanto es erguida;
Ampara a Castilla de la gente descreída,
Si tú non la amparas, téngola por perdida.

234   
Cuando la oración el Conde hobo acabada,
Vino a él un monje de la pobre posada;
Pelayo había nombre, vivía vida lacerada,
Saludóle e preguntóle cuál era su andada.

235   
Díjole que tras el puerco era ahi venido;
Era de su mesnada arredrado e partido;
Si por pecados fuese de Almozore sabido
Non fincaría tierra donde escapase vivo.

236   
Recudióle el monje; dijo: ruégote por Dios, amigo,
Si fuese tu mesura que hospedases conmigo,
Darte he yo pan de ordio, que non tengo de trigo;
Darte he yo del agua, que non tengo del vino;
Sabrás cómo has de facer contra el tu enemigo.

237   
El Conde Ferrán González, que se fizo su amigo,
Del monje San Pelayo rescibió su convido;
Del ermitaño santo tóvose por bien servido,
Mejor non albergara después que fué nascido.

238   
Dijo don fray Pelayo delante su señor:
Fágote, el buen Conde, de tanto sabidor
Que quiere la tu facienda guiar el Criador;
Vencerás todo el poder del moro Almozor.

239   
Farás grandes batallas en la gente descreída;
Muchas serán las gentes a quién quitarás la vida;
Cobrarás de la tierra una buena partida;
La sangre de los reyes por ti será vertida.

240   
Non quiero más decirte de toda tu andanza;
Será por todo el mundo temida la tu lanza;
Cuanto que yo te digo ténlo por aseguranza;
Dos veces serás preso, créeme sin dudanza.

241   
Antes de tercero día te verás en gran cuidado
Ca verás el tu pueblo todo muy mal espantado;
Verás un fuerte signo cual nunca vió home nado,
El más lozano dellos será muy mal desmayado.

242   
Tu confortarlos has cuanto mejor podieres;
Decirles has a todos que semejarán mujeres;
Depárterles el signo cuanto mejor podieres;
Perderán todo el miedo cuando se lo departieres.

243   
Despídete agora con lo que has oído;
Aqueste lugar pobre non lo eches en olvido;
Fallarás el tu pueblo triste e dolorido,
Faciendo lloro e llanto e dando apellido.

244   
Por lloro ni por llanto non facen ningún tuerto,
Ca piensan que eres preso e que moros te han muerto,
E que quedan sin señor e sin ningún confuerto:
Coidaban con los moros por ti salir al puerto.

245   
Mas ruégote, amigo, e pídotelo de grado:
Cuando hobieres tú, el buen Conde, el campo arrancado,
Véngate en mientes que somos convento lacerado,
E non se te olvide el pobre hospedado.

246   
Señor: tres monjes somos, asaz pobre convento,
La nuestra pobre vida non ha nin par nin cuento;
Mas si Dios non nos envía algún consolamiento
Daremos a las sierpes nuestro habitamiento.

247   
El Conde dióle respuesta como home enseñado;
Dijo: don fray Pelayo, non hayas cuidado;
Cuanto que demandastes se vos ha otorgado;
Conosceredes adonde diestes el vuestro hospedado.

248   
Si Dios aquesta lid me deja arrancar,
Quiero de todo el mío quinto a este lugar dar;
Demás, cuando muriere, aquí me mandar soterrar,
Que mejore por mi siempre aqueste lugar.

249   
Faré otra iglesia de más fuerte cimiento,
Faré dentro en ella el mi soterramiento;
Daré ahi donde vivan de monjes más de ciento
Que sirvan todos a Dios e fagan su mandamiento.

250   
Despidióse del monje alegre e muy pagado;
Vinóse para Lara el Conde aventurado;
Cuando allá llegó e le vió el su fonsado,
El lloro e el llanto en gozo fué tornado.

251   
Contó a sus varones cómo le había contido
Del monje que fallara, que yacía ascondido;
Cómo fuera su huésped e tomara su convido,
E que mejor non albergara después que fué nascido.

252   
Otro día mañana mandó mover sus gentes;
Por cada cristiano había mil descreyentes;
Los del Conde eran pocos, mas buenos combatientes,
Todos eran iguales, de un corazón ardientes.

253   
Bien se veien por ojo los moros e los cristianos,
Non es home en el mundo que asmase los paganos;
Todos venían cobiertos los oteros e los llanos,
A cristianos cuidaban prendérselos a manos.

254   
Facían grand alegría los pueblos descreídos,
Venían tañendo trompas e dando alaridos,
Daban los mal fadados atamaños roídos
Que los montes e los valles semejaban movidos.

255   
El Conde don Fernando estaba muy quejado,
Quería mover por verse con los moros en el campo,
Bien cuidaba ese día reinar ahi el pecado,
Que metió grande espanto en el pueblo cruzado.

256   
Uno de los del Conde, valiente caballero,
Natural de Entreviño, de la Puente Hitero;
Tenía un buen caballo, fermoso e ligero,
Púsore de las espuelas por encima de un otero,
Partióse la tierra con él e somióse el caballero,

256   
Estonces fueron todos desto muy espantados;
Esto que contesció fué por nuestros pecados;
Bien semeja que Dios nos ha desamparados;
Mejor seso ficiéramos si fuéramos tornados.

256b   
Bien vemos que Dios quiere a moros ayudar;
¿Cómo podremos nos contra ellos andar?
Dijo estonce el Conde...
Nin vos tal cobardía como ésta demostrar.

256c   
Lo que muestra este signo vos quiero departir;
La tierra que es tan dura vos facedes somir,
Pues ¿cuáles otras cosas a vos podrán sofrir?

256d   
E vuestros corazones veo enflaquescer,
Por esto non debides ningún miedo haber,
Ca yo aqueste día me codiciaba ver
Con Almozor en campo e en tal afrenta ser.

256e   
Después que hobo el Conde su razón acabada...

257   
Quien con él se encontraba, non íbase dél sano;
Otrosí un rico home, que decían don Velasco,

258   
Metía toda su fuerza en guardar a su señor,
Non había de su muerte pesar nin dolor;
Tolíale el gran debdo de la muerte el pavor,
Non había para buenos deste mundo mejor.

259   
Cómo todos ficieron refez, es de entender,
Tanto non fizo home con tan poco poder;
Semeja poca cosa, pesada de entender,
Trescientos caballeros tan gran pueblo vencer.

260   
Caballeros e peones firmemiente lidiaban,
Todos cuantos podían a su señor guardaban;
Cuando decía: Castilla, todos con él esforzaban;
Los moros en todo esto las espaldas tornaban.

261   
Fuélos de una lid el Conde acuitando,
Ibanse contra la tienda de Almozore acostando.

262   
Llegaron a Almozore aquestos malos roidos,
Sabiendo cómo eran sus poderes vencidos;
Eran muchos los muertos e muchos los feridos,
Había de sus reyes los mejores perdidos.

263   
Demandó su caballo por lidiar con sus manos;
Fueran ahi bienaventurados caballeros castellanos,
Muerto fuera o preso de los pueblos cristianos,
Mas non se lo aconsejaron los pueblos paganos.

264   
Por non vos detener en otras ledanías,
Fué Almozore vencido con sus caballerías;
Alli fué demostrado el poder del Mesías,
El Conde fué tenido David, e Almozore Gollias.

265   
Foía Almozore a guisa de algarivo,
Diciendo: Ay Mafomat, en mal hora en tí fío,
Non vale tres arvejas todo tu poderío.

266   
Todo el mi gran poder es muerto e cativo:
Pues ellos muertos son ¿porqué finco yo vivo?

267   
Fincaron en el campo muertos muchos gentíos,
De los que sanos eran, aína fueron vacíos.

268   
Cuando fueron vencidos esos pueblos paganos,
Fueron los vencedores los pueblos castellanos;
El Conde Ferrán González con todos los cristianos
Fueron en su alcance por cuestas e por llanos.

269   
Rendieron a Dios gracias e a Santa Maria
Porque les dejó ver atamaña maravilla;
Duróles el alcance cuanto que medio día,
Enrequescióse del alcance por siempre la pobre alcaldía,

270   
Cuando fué Almozore gran tierra alejado,
Fincó de sus haberes el campo bien poblado;
Gogieron sus haberes que Dios les había dado;
Tan grande haber fallaron que non sería contado.

271   
Fallaron en las tiendas sobejano tesoro,
Muchas copas e vasos, que eran de un fino oro;
Nunca vió atal riqueza nin cristiano nin moro,
Seríen ende abonados Alexander e Poro.

272   
Muchas ricas maletas e muchos de zurrones,
Llenos de oro e de plata, que non de piñones;
Muchas tiendas de seda e muchos tendejones,
Espadas e lorigas e muchas guarniciones.

273   
Fallaron ahi de marfil arquetas muy preciadas,
Con tantas de noblezas que non serien contadas;
Fueron para San Pedro las de aquellas dadas,
Están en su altar hoy dia asentadas.

274   
Tomaron desto todo lo que sabor hobieron,
Más quedaron ahi de dos partes, que llevar non podieron;
Pero las armas que fallaron, dejar non las quisieron,
Con toda su ganancia a San Pedro venieron.

275   
Cuando fueron ahí llegados, a Dios gracias rendieron,
Todos, chicos e grandes, su oración ficieron;
Todos por una boca Deo gratias dijeron;
Cada uno sus joyas al altar las ofrecieron.

276   
De toda su ganancia que Dios les había dado
Mandó tomar el quinto el Conde aventurado;
Cualquier cosa que dello le copo, hóbolo bien comprado,
Mandólo dar al monje que le diera el hospedado.

277   
El conde e sus gentes e todos los cruzados
A la cibdat de Burgos fueron todos ahí llegados;
Folgaron e dormieron, que eran muy cansados;
Demandaron maestros para sanar los llagados.
Destos que eran ahí muy mal golpados.

sábado, 15 de febrero de 2014

Poema de Fernán González - XIV - Guerra contra Navarra

278                                            
El Conde Ferrán González, de los fechos granados,                    
Había ya oídos unos fuertes mandados,
Que habían los navarros a sus pueblos robados.

279    
Mientras que estaba el Conde a Dios faciendo placer,
Lidiando con los moros e todo su poder,
El rey de los Navarros hóbose a mover,
Cuidó a toda Castilla de robar e de correr.

280    
Los pueblos castellanos cuando hobieron los mandados,
Bien cuidaban que dellos nunca serien vengados;
Dicíen: en fuerte hora fuemos mezquinos nados,
De todos los del mundo somos desafiados.

281    
El Conde castellano, cuando lo hobo oído,
Por poco con pesar non salió del sentido;
Como león brabo asi dió un gemido;
Dijo: aun yo se lo demande con mis armas guarnido.

282    
Habían los castellanos desto un fiero pesar,
Porque los confondía quien los debia salvar;
Señor, dijo el Conde, quiérasme ayudar,
Que pueda tal soberbia aína arrancar.

283    
Envióle el Conde al rey don Sancho demandar
Si se querie contra él en algo mejorar,
Que faríe su mesura e el su bien estar;
Si fer non lo quisiere, mándale desafiar.

284    
Llegó al rey don Sancho aqueste caballero;
Homíllome, dijo, rey, luego de lo primero;
Del Conde de Castilla soy yo su mensajero,
Decirte he lo que te dice el Conde fasta lo postrimero.

285    
Sepas que ha de tí el Conde muy gran querella,
Que te lo gradescería si le sacases della;
Ca tragiste a Castilla gran tiempo a la pella,
E dos veces en el año veniste a corrella.

286    
Por fer mal a Castilla e destruir castellanos,
Fecístete amigo de los pueblos paganos;
Feciste guerra mala a los pueblos cristianos
Porque non queríen ellos meterse en las tus manos.

287    
Ha de tí sobre todo de esto fiera rencura,
Ca feciste otra cosa que fué más desmesura;
Que mientras él corría allá a Estremadura
Fecístele atal daño que fué desapostura.

288    
Si de aquesta querella le quisieres sacar,
De como es derecho ansi lo mejorar,
Farías tu mesura e el tu bienestar;
Si esto non quisieres, mándate desafiar.

289    
Cuando hobo el mensajero su razón acabada,
Había por lo que iba la cosa recabdada;
Fabló el rey don Sancho, dijo su razón e vegada:
Decitle que non le mejoraré valía de una meaja.

290    
Hermano, it al Conde e decitle el mandado,
De él me desafiar soy yo mucho maravillado,
Tan bien como debiera ser non fué aconsejado,
Non puede bien fallar de aqueste tal mercado.

291    
Mucho lo tengo por loco e de seso menguado
Sólo por me desafiar e de ser ende osado;
Porque aquesta vez a los moros ha arrancado,
Por esta lozanía ha esto comenzado.

292    
Decitle que mucho aína le iré yo a buscar,
En torre nin en cerca non se me podrá escapar,
Que buscado non sea dentro fasta la mar;
Sabré por qué me osó él a mi desafiar.

293    
Tornóse el mensajero, ya cuanto bien espantado,
Porque vió al rey fieramente irado;
Contóselo al Conde; nada non le fué celado;
Díjole como le había málamente amenazado.

294    
Mandó llamar el Conde a todos sus varones,
Todos los ricos homes e a todos los infanzones,
También a los escuderos como a los peones;
Querie de cada unos saber sus corazones.

295    
Cuando fueron juntados, comenzó de fablar;
Cualquier se lo vería que había gran pesar;
Amigos: menester habemos de consejo tomar,
De guisa que podamos tal fuerza recabdar.

296    
Nunca nos a los navarros mal non les meresciemos,
Nin tuerto nin soberbia nos nunca les faciemos;
Muchos fueron los tuertos que dellos rescibiemos;
Para se lo demandar nunca sazón tuviemos.

297    
Cuidé que se quería contra nos mejorar,
Que los tuertos e los daños queríannos emendar;
La querella que tenemos quiere nos la doblar;
A mi e a vos todos envíanos a desafiar.

298    
Amigos: tal soberbia que non se la suframos,
Que nosotros nos venguemos della e todos ahi muramos:
Ante que tanta cuíta e tanto pesar veamos,
Por Dios, los mis vasallos, nosotros los acometamos.

299    
En nos los acometer es nuestra la mejoría
Por cuanto ellos son mayor caballería;
Nosotros non amostremos ahi ninguna cobardía,
En dudar nos por ellos sería gran villanía.

300    
Sépades que en la lid non son todos iguales;
Por cien lanzas se vencen las faciendas atales;
Mas valen cien caballeros, todos de un cor iguales,
Que non facen trescientos de los descomunales.

301    
Hay buenos e malos que non pueden ál ser;
Los malos que ahi son non podrían atender;
Haberse han por aquellos los buenos a vencer;
Vernos muchas veces atal cosa contescer.

302    
Muchos son mas que nos, peones e caballeros,
Homes son muy esforzados e de piés muy ligeros,
De azconas e de dardos facen golpes certeros,
Traen buena compaña de buenos caballeros.

303    
Por esto ha menester que nos los acometamos;
Si ellos nos acometen, mejoría les damos:
Si ellos entendieren que nosotros non los dudamos
Dejarnos han el campo ante que los firamos.

304    
Otra cosa vos digo e vos la entendredes;
Muerto seré de pelea, o en queja me veredes;
Veré, vos castellanos, cómo me acorredes,
Menester vos será cuanta fuerza tenedes.

305    
Si por alguna guisa a él puedo llegar
Los tuertos que me fizo cuido se los demandar;
Non le podría ningún home de la muerte escapar,
Non habría, si él muere, de la mi muerte pesar.

miércoles, 15 de enero de 2014

Poema de Fernán González - XV - Es vencido y muerto el rey de Navarra

306                                            
Cuando hobo el Conde su razón acabada                    
Mandó contra Navarra mover la su mesnada;
Entróles en la tierra cuanto una jornada,
Falló al rey don Sancho a la Era Degollada.

307    
Cuando el rey vió al Conde venir atan irado,
Enderezó sus faces en un fermoso prado;
El Conde castellano con su pueblo afamado
Non alongaron plazo fasta otro mercado.

308    
Abajaron las lanzas e fueron a ferir,
El Conde delantero, como siempre oistes decir;
Don Sancho de Navarra, cuando le vió venir,
Con sus haces paradas saliólo a rescebir.

309    
Feríe entre las faces que fronteras estaban,
En la primera que el Conde iba todos carrera le daban;
E los unos e los otros firmemiente lidiaban,
Los navarros con la muerte lidiaban e lasceraban.

310    
Tan grande era la priesa que habían en lidiar,
Oye el home a lejos las ferridas sonar,
Non oirían otra voz sinon hastas quebrar,
Espadas reteñir, e los yelmos cortar.

311    
Nombraban los Navarros Pamplona, Navarra;
Los firmes castellanos nombran a Castilla;
Nombraba el rey don Sancho a las veces Castilla
Como algunos franceses a las veces echan pella.

312    
El buen Conde e el rey buscándose andodieron
Fasta que uno a otro a ojo se hobieron;
Las armas que traían certeras las ficieron;
Fuéronse a ferir cuando de recio pudieron.

313    
Entrambos uno a otro tales golpes se dieron
Que los fierros de las lanzas a una parte salieron;
Nunca de dos caballeros tales golpes se vieron,
Todas sus guariciones nada non les valieron.

314    
Cuitado fué el rey de la mala ferrida;
Entendió que del golpe ya perdiera la vida;
La su gran valentia luego fué abatida,
Mano a mano del cuerpo fué el alma salida.

315    
El Conde fué del golpe fiéramente llagado,
Ca tenía gran lanzada por el diestro costado;
Llamaba, «castellanos», mas non era ahi escuchado,
De todos sus caballeros era ya desamparado.

316    
Tovieron castellanos, que eran muy falescidos,
Todos sus buenos fechos que eran por ahi perdidos;
Con gran queja castellanos andaban muy marridos,
Porque en muy gran yerro eran todos caídos.

317    
Tanto tenía cada uno en lo suyo que ver
Que non podían ningunos al Conde acorrer;
Fízoles la vergüenza todo el miedo perder,
Hobieron por pura fuerza las faces a romper.

318    
Sofriendo grandes golpes al Conde allegaron;
Antes que a él llegasen a muchos derribaron;
Muy maltrecho, sin duda, al buen Conde fallaron;
De una parte e de otra muchas almas sacaron.

319    
Llegaron castellanos; al Conde acorrieron;
Luego que a él llegaron todos ante él fueron;
A los navarros por fuerza afuera los ficieron;
Terníen que era muerto, e gran miedo hobieron.

320    
Alzáronle de tierra, la ferida le vieron,
Todos que muerto era bien asi lo tovieron;
Por poco, de pesar de seso non salieron;
Como si fuese muerto muy gran duelo ficieron.

321    
Firieron en los navarros, del Conde los tiraron,
Sobre un buen caballo al Conde lo alzaron;
La sangre de la cara toda se la alimpiaron;
Todos como de nuevo a lidiar comenzaron.

322    
Cuitaronlos afirmes, daban lid presurada,
Retenía en los yelmos mucha buena cuchillada;
Daban e rescebían mucha buena lanzada,
E daban e rescebían mucha buena porrada.

323    
Non vos queremos más la cosa alongar;
Hobieron los navarros el campo a dejar;
Hobo el rey don Sancho muerto ahi a fincar;
Mandóle luego el Conde a Navarra levar.

324    
Dejemos al rey don Sancho, perdónele el Criador;
Los navarros maltrechos, llorando a su señor;
Habían de vengarse todos a fuerte sabor,
Salieron al buen Conde todos por su amor.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Poema de Fernán González - XVI - Lucha del Conde contra el de Tolosa

325                                            
El conde de Piteos e el conde de Tolosa                    
Parientes del rey don Sancho eran, esto es cierta cosa;
Tomaron de sus condados compaña muy fermosa,
Movieron por Castilla en hora muy astrosa.

326    
Los condes non viaron para la lid llegar,
Pero cuando lo sopieron, non quisieron retardar;
Al buen rey de Navarra cuidáronlo vengar,
Al puerto de Getarea hobieron de arribar.

327    
Los navarros a los condes tódos a ellos se llegaron,
Cómo fué la facienda todo se lo contaron,
Cuántos fueron los muertos, cuántos los que fincaron,
Cómo a ellos en antes de dos dias los esperaron.

328    
El conde de Tolosa dióles muy grande esfuerzo.

329    
Coido con ese fecho con él salir a puerto,
Ca me han castellanos fecho este gran tuerto.

330    
El Conde don Fernando habíalo ya oido
Cómo era aquel Conde al puerto ya venido;
El Conde don Fernando, magüer que mal ferido,
Atal como estaba para allá fué ido.

331    
Los vasallos del Conde teniense por errados,
Eran contra el Conde fuertemente irados,
Eran de su señor todos muy despagados
Porque habían por fuerza siempre de andar armados.

332    
Folgar non les dejaba nin estar asegurados:
Dicíen: non es esta vida sinon para los pecados
Que andan de noche e de día, e nunca son cansados;
Asemeja él a Satanás, e nos a los sus criados.

333    
Porque lidiar queremos e tanto lo amamos
Nunca folgura tenemos sinon cuando almas sacamos;
A los de la estantigua aquellos semejamos,
Ca todas cosas cansan e nos nunca cansamos.

334    
Non ha duelo de nos que sofrimos tal vida,
Nin lo ha de si mismo que tiene tan mala ferida;
Si, mal pecado, muere, Castilla es perdida;
Nunca tomaron homes atan mala caida.

335    
Hobieron a tornar acuerdo que non se lo departiesen,
Lo que bien non era, que luego se lo dijesen;
Que por gran lozanía en yerro non cayesen;
Que por mala codicia a su señor non perdiesen.

336    
Dijo Nuño Laíno: señor, si tu quisieres,
Si a ti semejase, o tu lo por bien tovieres,
Que estés aquí quedo fasta que guarescieres,
Que por mala codicia en yerro non cayeres.

337    
Non es home en el rriundo que la podiese endurar
La vida que habemos nos e vos a pasar;
La vuestra gran codicia non nos deja folgar,
Habemos la mesura por aquí de olvidar.

338    
Non recuden las cosas todas a un logar;
Debe haber el home gran seso en lidiar;
Si non, podrá aína gran yerro tomar,
Podría ahi todo el gran prez por ahi lo astragar,

339    
Los vientos que son fuertes vémoslos cansar;
El mar que es irada vémosla amansar;
El diablo non se cansa nin puede folgar,
Quiere la nuestra vida a la suya semejar.

340    
Deja folgar tus gentes, e a ti mesmo sanar;
Tienes muy fuerte llaga, déjala tú folgar;
Deja venir tus gentes que aun son por llegar,
Muchos son por venir, débeslos esperar.

341    
Serás a diez días del golpe bien guarido;
Será el tu pueblo a ese plazo venido;
Ponerte has en el campo con tu pueblo guarnido;
Serás muerto o preso, desto soy yo bien creido.

342    
Señor, dicho te he lo que te decir quería,
Mejor consejo deste, señor, yo non sabría;
Non tengas que lo digo por ninguna cobardía;
Querríate a guardar como a alma mia.

343    
Cuando hobo acabada don Nuño su razón
Comenzó el buen Conde, ese firme varón;
Habia gran complimiento del seso de Salomón,
Nunca fué Alejandre más grande de corazón.

344    
Dijo: Nuño Laínes, buena razón dijistes;
Las cosas como son asi las departistes;
De alongar esta lid creo que ansi dijistes;
Quier que vos lo dijo, vos mal lo aprendistes.

345    
Non debe el que puede esta lid alongar;
Quien tiene buena hora, otra quiere esperar;
Un dia que perdamos nunca lo podremos cobrar;
Jamás en aquel dia non podremos tornar.

346    
Si el home su tiempo en balde lo quiere pasar,
Non quiere deste mundo otra cosa llevar
Sinon estar vicioso, e dormir e folgar,
Deste atal mueren sus fechos cuando viene a finar.

347    
El vicioso e el lacerado ambos han de morir,
El uno nin el otro non lo puede foir;
Quedan los buenos fechos, estos han de vesquir;
Dellos tornan enjemplo los que han de venir.

348    
Todos los que gran fecho quisieron acabar
Por muy grandes trabajos hobieron a pasar;
Non comíen cuando quisieron, nin cenan nin han yantar,
Los vicios de la carne hobiéronlos de olvidar.

349    
Non cuentan de Alejandre las noches ni los dias;
Cuentan sus buenos fechos e sus caballerías;
Cuentan del rey Davit que mató a Golías;
De Judas el Macabeo, fijo de Matabías.

350    
Carlos e Valdobinos, Roldán e don Ogero,
Terrin e Gualdabuey, Arnald e Olivero,
Torpin e don Riballos e el gascón Angelero,
Ercol e Salomon e el otro su compañero.

351    
Estos e otros muchos que vos he nombrados,
Por lo que ellos ficieron serán siempre ementados;
Si tan buenos non fueran, hoy seríen olvidados;
Serán los buenos fechos hasta la fin contados.

352    
Por tanto es menester que los días contemos;
Los días e las noches en qué los espendemos;
Cuantos días en balde pasan, nunca los cobraremos;
Amigos, bien lo vedes qué mal seso facemos.

353    
Caballeros e peones hóbolos de vencer;
A cosa quél decía non sabían responder;
Cuanto él por bien tovo hobiéronlo a facer;
Su razón acabada, mandó luego mover.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Poema de Fernán González - XVII - Vence y mata en batalla al conde de Tolosa

354                                           
El Conde don Fernando con toda su mesnada                   
Llegaron a una agua muy fuerte e muy irada;
Ebro le dijeron siempre, ansi es hoy llamada;
Viéronse ahi en gran rebate que fuese ahi su posada.

355   
Tovieron la ribera tolosanos bien guardada;
Non dieron castellanos por eso todo nada;
Dando e rescebiendo mucha buena lanzada
Hobieron mucho aína el agua travesada.

356  
Hobieron gran rebato en pasar aquel vado;
Hobo ahi de petavinos gran pueblo derribado;
Magüer non querían, venían a mal de su grado;
Dellos se afogaban, dellos salían a nado.

357   
Abrió por medio del agua el Conde la carrera,
Hobieron tolosanos a dejar la ribera;
Ordenó las sus haces en medio de una glera,
Fuélos acometer de una estraña manera.

358   
Cuando hobo el buen Conde el río atravesado,
Ferrió luego en ellos como venía irado;
Al que él alcanzaba mucho era de mal fado;
Iba dél a sus parientes aína mal mandado.

359   
El Conde don Fernando, de corazón lozano,
Ferríe en pitavinos, e facíales gran daño;
Rompíales las guarniciones como si fuesen un paño,
Non les valía esfuerzo nin les valía engaño.

360   
Acorríanle luego los sus buenos varones,
Ca tenía ahi muchos de buenos infanzones;
De un logar eran todos e de unos corazones;
Laceraban tolosanos, e laceraban gascones.

361   
Pero como eran muchos, íbanlos acoitando;
Ya iba la fid de fiera guisa escalentando;
Ibase de hombres muertos la glera poblando;
Maltraíe a los afirmes el Conde don Fernando.

362   
Andaba por las haces muy fiéramente irado;
Porque non los podía vencer, andaba muy cuitado;
Dijo: non puede ser, magüer pese al pecado,
Non pueden tolosanos fallarse bien deste mercado.

363   
Metióse por las haces muy fuertemente espoleando,
La lanza sobre mano, el su pendón alzando;
¿Dónde estás? el buen Conde ansi iba llamando,
Sal acá al campo, que cata aquí a don Fernando.

364   
Antes que ellos ambos venieron a los ferridas,
Con las voces de don Fernando las gentes eran desmayidas,
Las gentes tolosanas todas fueron foídas.

365   
Nunca ningunas gentes fueron tan mal fallidas,
Ca fueron en gran miedo e en mal precio metidas.

366   
Fueron todos foídos por una gran montaña,
Fincóle al conde en campo muy poca compaña,
Nunca fué el conde tolosano en queja atamaña
Ca el Conde de Castilla le tenía fuerte saña.

367   
El conde de Tolosa mucho fué espantado
Ca vió a don Fernando venir mucho irado;
Por no tener gente, que era desamparado,
Con sus armas guarnido salió luego al campado.

368   
El Conde don Fernando, home sin crueldad,
Olvidó con la ira mesura e bondat;
Fué a ferrir al buen conde de ira y de voluntat,
No dudó de ferrirlo sin ninguna piedat.

369   
El Conde castellano, un guerrero natural,
Ferió al tolosano de una ferida mortal;
Cuitado fué el gascón de la ferida muy mal,
Dijo a altas voces: Santa Maria señora, me val.

370   
El conde deTolosa, ansí atan mal ferido,
Fué luego del caballo a tierra abatido;
Decir non pudo nada, ca fué luego transido;
Luego, cuando él fué muerto, su pueblo fué vencido.

371   
Caballeros tolosanos muy a priesa fuyeron,
Pero los castellanos, trescientos ahi prendieron;
Muchos fueron los otros que estonces ahi morieron;
Estonces castellanos en gran prescio sobieron.

372   
Ahi el Conde castellano orgulloso, de corazón lozano,
Oyéreles lo que fizo al conde tolosano:
Desguarnecióle el cuerpo él mismo con su mano,
Non le fizo menos honra que si fuera su hermano.

373   
Cuando le hobo el Conde de todo despojado,
Levóle e vestióle de un jamete presciado;
Echóle en un escaño sotilmente labrado,
Hóbole en la batalla de Almozore ganado.

374   
El Conde castellano con todo su consejo
Fízole un ataut, bién obrado e sobejo,
Guarnido ricamente de un paño bermejo,
De clavos bien dorados, que lucíen como espejo.

375   
Mandó a sus vasallos de la presión sacar,
Mandóles que veniesen a su señor guardar,
A grandes e a chicos, a todos fizo jurar
Que dél non se partiesen fasta en su lugar.

376   
Mortajaron el cuerpo, como costumbre era,
De unos paños presciados, ricos de gran manera;
Dióles qué despendiesen por toda la carrera,
Mandóles dar mil cirios, fechos de buena cera.

377   
Cuando hobo el Conde el cuerpo mortajado,
El ataut fué preso, de clavos bien cerrado;
Sobre una acémila aína aparejado,
Mandó que lo levasen luego a su condado.

378   
Tolosanos mezquinos, llorando su mal fado.
Sus caras afiladas, pueblo mal deshonrado,
Llevaron el cuerpo a Tolosa, cabeza del condado,
Fué como de primero el llanto renovado.

martes, 15 de octubre de 2013

Poema de Fernán González - XVIII - Campaña contra los moros

379                                            
Dejemos tolosanos tristes e deshonrados,                    
Ya eran en Tolosa con su señor llegados;
Tornemos en el Conde de los fechos granados,
Cómo había oído otros malos mandados.

380    
Que venía Almozorre con muy fuertes fonsados,
Que traian treinta mil vasallos lorigados;
Non serían los peones por ninguna guisa contados;
Estaban cerca Lara, en Muñó ayuntados.

381    
Cuando fue Almozorre la otra vez vencido,
Con gran pesar que hobo a Marruecos fué ido;
Mandó por toda Africa andar el apellido,
E fué como a perdón todo el pueblo movido.

382    
Turcos e alárabes, esas gentes ligeras,
Que son para en batallas unas gentes certeras,
Que traen arcos de nervios e ballestas cerberas,
De estos venien llenos senderos e carreras.

383    
Veníen los almofares e los benimerinos,
Traíen en sus camellos sus fornos e molinos,
Veníen los moros todos, de Oriente vecinos,
De todos estos eran cobiertos los caminos.

384    
Veníen ahi destas gentes sin cuento e sin tiento,
Non eran de un logar nin de un entendimiento,
Mas feos que Satán con todo su convento
Cuando sale del infierno sucio e carboniento.

385    
Cuando fueron juntados, pasaron allende la mar,
Arribaron al puerto que dicen de Gibraltar,
Coidóse Almozorre del buen Conde vengar,
Por amor de acabarlo non se podía dar vagar.

386    
Córdoba e Jaén con toda Andalucía,
Lorca e Cartagena con toda el Almería,
De muchas otras tierras, que nombrar yo non sabría,
Ayuntó Almozorre muy gran caballería.

387    
Cuando fueron juntados comenzó a venir;
Bien coidó a España sin falla conquerir,
E quel Conde castellano non se le podría foir,
Que le farían en presión muerte mala morir.

388    
E eran en Facinas ya la gente maldicta,
Todos los castellanos eran en Piedra fita;
El Conde, que la su alma de penas sea quita,
Fuése para San Pedro a esa su ermita.

389    
Cuando fué a la ermita el Conde allegado,
Demandó por su monje, don Pelayo llamado;
Dijéronle por nuevas que era ya finado,
Ocho días había, e más no, que era soterrado.

390    
Entró en la ermita con muy gran devoción,
Fincó los sus hinojos e fizo su oración,
De los ojos llorando fizo a Dios su petición:
Señor: tu me guarda de yerro e de ocasión.

391    
Señor: por gran amor de fer a ti servicio
Paso yo mucho lacerío e dejo mucho vicio;
Con este cuerpo lacerado fágote sacrificio,
Con moros e con cristianos métorne en gran bollicio.

392    
Los reyes de España con deshecho pavor
Olvidaron a Ti, que eres su señor;
Tornáronse vasallos del rey Almozor.

393    
Cuando yo vi que ellos fueron en su tal error
E por miedo de la muerte ficiéronlo peor.
Nunca de su compaña después hobe sabor,
Por fer a Ti servicio non quise mas su amor.

394    
Finqué yo entre todos sólo e desamparado;
Non hobe miedo de muerte nin quise aquel diablo;
Cuando ellos veyeron que era dellos apartado,
Luego fuí de todos ellos muy fuerte amenazado.

395    
Llegaronme las cartas a Muñó ese día,
Veniéronme mensajeros cinco en aquel día
Como me amenazaban reyes del Andalucía,
Porque de los de España yo sólo me ercía.

396    
Hobieron sus poderes sobre mi de ayuntar;
Unos veníen por tierra, otros veníen por mar;
Queríenme, si podiesen, deste siglo me sacar;
Quesísteme tu, Señor, valer e ayudar.

397    
Vencílos e matélos, Señor, con tu poder,
Nunca fui yo contra ti, segúnt mi entender,
Téngome por pagado si te fice algún placer,
Bien tengo que non has por qué me falescer.

398    
Por las tus Escrituras que dejó Isaías
Que a los tus vasallos nunca falescerías,
Señor, tu siervo soy con mis caballerías,
Non me partiré de Ti en todos los mis dias.

399    
Mas he yo menester, Señor, la tu ayuda;
Señor: Sea por ti Castilla defenduda;
Toda tierra de Africa sobre mi es venuda;
Amparar non la podría, Señor, sin la tu ayuda.

400    
Por fuerza nin por seso que yo podiese haber,
Non la podría por guisa ninguna defender;
Señor: dame esfuerzo, seso e poder,
Que pueda al rey Almozore o matar o vencer.

401    
Teniendo su vigilia, con Dios se razonando,
Un sueño muy sabroso al Conde fué tomando;
Con sus armas guarnido así se fué acostando,
La carne adormida asi yace soñando.

402    
Non podríe el Conde aun ser bien adormido,
El monje San Pelayo de suso le fué venido,
De paños como el sol todo venía vestido,
Nunca mas bella cosa viera home nascido.

403    
Llamóle por su nombre al Conde don Fernando;
Díjole: ¿duermes o velas, cómo estás asi callando?
Despierta e vé tu via, ca te crece hoy gran bando;
Vete para el tu pueblo, que te está esperando.

404    
El Criador te otorga cuanto pedido le has,
En los pueblos paganos gran mortandad farás,
De tus buenas compañas muchas ahi perderás,
Pero, con todo el daño, el campo le vencerás.

405    
Aun te dice más el alto Criador:
Que tu eres su vasallo e él es tu señor,
Con los pueblos paganos lidiarás por el su amor,
Mándate que te vayas lidiar con Almozor.

406    
Yo seré ahi contigo, que me lo ha otorgado,
Ahi será el apostol, Santiago llamado,
Enviar ha don Cristo valer a su criado,
Será con tal ayuda Almozorre embargado.

407    
Otros vernán ahi muchos, como en visión,
En blancas armaduras: ángeles de Dios son:
Traerá cada uno la cruz en su pendón;
Los moros cuando los veyeren perderán el corazón.

408    
Amigo: dicho te he lo que a mi mandaron,
Vóime para aquellos que me acá enviaron;
Dos ángeles fermosos de tierra lo alzaron,
Faciendo grande alegría al cielo lo llevaron.

409    
Despertó don Fernando con desecho pavor.

410    
¿Qué puede ser aquesto? Válame el Criador,
Pecado es que me quiere echar en algún error:
Jesucristo: yo tuyo soy; guárdame tú, Señor.

411    
Estando en el sueño, que soñara, pensando,
Oyó una gran voz que le estaba llamando:
Lieva dende, ve tu via el Conde don Fernando,
Almozorre te espera con el su fuerte bando.

412    
Non tardes, ve tu via; sinon tuerto me faces;
¿Porqué tanto me tardas? En gran culpa me yaces;
Non le des ninguna tregua, nin fagas con él paces;
Todo el tu pueblo facerlo has tres faces.

413    
Tu entra con los menos de parte de Oriente,
Entrante de la lid verme has visiblemente;
Manda entrar la otra faz de parte de Occidente,
Será Santiago ahi, esto sin fallimiente.

414    
Entre la otra tercera de parte de Aquilón;
Venceremos, si esto tu faces, a este bravo león,
Farás tu, si esto faces, a guisa de Sansón,
Cuando con las sus manos lidió con el bestión.

415    
Non quiero más decirte, por ende lieva tu via;
Durará la batalla fasta tercero dia.
¿Quieres saber quien trae esta mensajeria?
Millán soy por nombre; Jesucristo me envía.