domingo, 15 de febrero de 2009

Don Manuel González Herrero y la patria segoviana

Joaquín González y Jesús Fuentetaja, ayer. / A. TANARRO


Patria segoviana. Estas dos palabras sonaron constantemente en la tarde de ayer en el abarrotado salón de plenos de la Diputación Provincial. Evidentemente, se estaba hablando de Manuel González Herrero, del inolvidable y queridísimo don Manuel. Y sonaron con motivo de la publicación del libro 'Manuel González Herrero 'in memoriam', obra de Jesús Fuentetaja Sanz, jefe de los Servicios Tributarios de la Corporación Provincial y admirador de la figura y la obra del abogado, historiador y pensador segoviano. Don Manuel escribió, entre otros, el libro "Fernán González y el pueblo castellano".

En realidad, lo que pudo escucharse nítidamente ayer en el palacio provincial fue el verbo de don Manuel, que se hizo carne en su hijo Joaquín para recordarnos que la identificación con la tierra es «de gran utilidad en estos tiempos de tribulación» porque «previene el mal del desarraigo, da consuelo a la angustia existencial y es refugio de soledades y bálsamo salutífero que calma el mal de la melancolía». Además, según Joaquín González-Herrero, esa identificación con lo propio «combate la desorientación moral de la sociedad de la información, que ha hecho del mundo una medina universal donde hasta el alma se vende».

El pensamiento de Manuel González Herrero, heredero de los Anselmo Carretero y Nieva, Ignacio Carral, Celso Arévalo, Alfredo Marqueríe, Mariano Quintanilla o Antonio Bernaldo de Quirós, nos habla de patria «como sostén moral y equilibrio del ser humano, sentimiento de unión espiritual con un lugar. El patriotismo es el lugar de encuentro de los verdaderos segovianos».

El libro de Jesús Fuentetaja es una herramienta utilísima para acercarse a la obra de don Manuel. El texto se estructura en tres capítulos. El primero deja constancia del nombramiento del letrado como Hijo Predilecto de la provincia de Segovia, acto que tuvo lugar en el mes de junio del 2004, veinte meses antes de su muerte, ocurrida hoy hace justo tres años. El segundo glosa su obra y da a conocer el catálogo completo de todas y cada una de las obras bibliográficas escritas por González Herrero, relacionadas por orden cronológico de publicación y con una escueta reseña de cada una. Con ello, el autor ha pretendido establecer referencias para la correcta identificación de la obra y facilitar el acceso a la misma. Libros como 'Fernán González y el pueblo castellano' (1970); 'Segovia: pueblo, ciudad y tierra. Horizonte Histórico de una patria' (1971); 'Libro del Milenario de la Lengua Castellana' (1979); 'Castilla como necesidad' (1980); 'La entidad histórica de Segovia' (1981) -éste en pleno debate sobre la uniprovincialidad que González Herrero tanto defendió-; 'El Pinar de Balsaín. Una reivindicación histórica de Segovia (1984); 'Agapito Marazuela o el despertar del alma castellana' (1985); 'La sombra del enebro' (1992); o 'Segovia y la Reina Isabel I' (2004). Su obra fue extensa. Puede decirse que incluso siguió escribiendo después de muerto, pues en el 2007 se publicó 'El libro de la Serrezuela', su obra póstuma.

En el último capítulo se levanta testimonio de las sensaciones y emociones que Segovia vivió cuando conoció su muerte. Jesús Fuentetaja reproduce un artículo periodístico que José Antonio Gómez Municio rubricó en EL NORTE DE CASTILLA, titulado 'Nieto de pastores', y que es un soberbio homenaje al hombre y su pensamiento.
El acto de ayer estuvo presidido por el presidente de la Diputación Provincial de Segovia, Javier Santamaría. Cerca estaba la familia González-Herrero casi en pleno, sus hijos Joaquín, Julia y Juan Pablo y un buen puñado de nietos. No faltó la música, la famosa 'Entradilla' de Agapito Marazuela, que bailaron varios danzantes del grupo La Esteva. Emoción, sentimiento y recuerdo. La presentación del libro 'Manuel González Herrero. In memoriam' lo tuvo todo.

Y el verbo de don Manuel, el hombre que amó profundamente Segovia, seguía brillando en boca de su hijo: «Conocer lo nuestro supone acercarnos a la obra de Manuel González Herrero, zambullirnos en su segovianismo, sentir con él la dimensión telúrica de la existencia, comprender lo que somos. Su pensamiento tiene valor propedéutico, de aprender a conocernos; casi como unos evangelios laicos que nos hablan de la tierra, de la vida y de nosotros. Es el camino que nos abrió González Herrero. Habremos de recorrerlo juntos, explorando nuevas veredas, con el horizonte histórico de nuestra patria segoviana. Este libro servirá de guía para ello».

Fuente: http://www.nortecastilla.es/20090214/segovia/manuel-patria-segoviana-20090214.html