miércoles, 16 de abril de 2008

Poema de Fernán González - XXV - El Conde sale de la prisión

622
Tornóse la mensajera luego con el mandado
De la coíta del Conde que está en gran coidado;
Vino con la respuesta a la infanta priado,
Dijo como dejara al Conde muy lacerado.

623
De lo que me dijo el Conde hobe gran pesar,
El quiso contra vos al Señor Dios querellar
Que vos sola le queredes deste mundo sacar,
E si vos lo quisiéredes, él podría escapar.

624
Ruegovoslo señora, por la fe que debedes,
Que vayades al Conde e vos lo conortedes;
Tal Conde como aqueste non lo desamparedes;
Si muere de tal guisa gran pecado faredes.

625
Respondió a la dueña esa hora la infante:
Bien vos digo criada, téngome por mal andante;
De cuantos males pasa mucho soy dende pesante;
Mas venirá sazón que le veré bien andante.

626
Quiero contra el Conde una cosa facer:
Al su fuerte amor dejarme yo vencer;
Quiérome aventurar e írmelo yo a ver;
Todo mi corazón facerle he entender.

627
La infanta doña Sancha, de todo bien complida,
Fué luego al castillo e fizo en él sobida;
Cuando ella vió al Conde túvose por guarida.
Señora, dijo el Conde ¿cómo es esta venida?

628
Buen conde, dijo ella, esto face buen amor,
Que tuelle a las dueñas vergüenza e pavor,
E olvidan los parientes por el entendedor;
De lo que ellos se pagan tiénenlo por mejor.

629
Sodes por mi amor, conde, mucho lacerado;
Onde nunca bien hobiestes sodes en gran cuidado;
Conde: non vos quejedes e sed bien asegurado;
Sacarvos he de aquí alegre e pagado.

630
Si vos luego agora de aqui salir queredes,
Pleito homenaje en mi mano faredes
Que por dueña en el mundo a mi non dejaredes;
Conmigo bendiciones e misa prenderedes.

631
Si esto non facedes, en la carcel morredes;
Como home sin consejo nunca de aquí saldredes;
Vos, mezquino, pensatlo si buen seso habedes,
Si vos por vuestra culpa atal dueña perdedes.

632
Cuando esto oyó el Conde tóvose por guarido:
Dijo entre si: ¡Si fuese ya complido!
Señora, dijo el Conde, por verdat vos lo digo,
Seredes mi mujer e yo vuestro marido.

633
Quien desto vos falesciere sea de Dios falescido;
Faléscale la vida como a falso descreído;
Ruégovoslo, señora; en merced vos lo pido;
Que de lo que fablastes non lo echedes en olvido.

634
El Conde don Fernando dijo una cosa fermosa;
Si vos guisar podiéredes de facer esta cosa,
Mientras vos visquiéredes nunca habré otra esposa;
Si desto yo falesciere, faléscame la gloriosa.

635
Cuando todo aquesto hobieron afirmado
Luego sacó la dueña al conde don Fernando;
Diz: vayámosnos señor, que todo es aguisado;
Del buen rey don Garcia non nos sea mesturado.

636
El camino francés hobieron a dejar,
Tomaron a siniestra por un gran encinar;
El Conde don Fernando non podía andar;
Hóbolo ella un poco a cuestas a llevar.

637
Cuando se fué la noche, el dia quiere aparescer,
En ante que ningún home los podiese ver
Vieron un monte espeso, fuéronse ahí meter;
Hobieron alli la noche atender.

638
Dejemos aqui a ellos en las matas estar;
Veredes cuanta coíta les queria Dios dar;
De un arcipreste malo, que iba a cazar,
Vieron los podencos en el rastro entrar.

639
Fueron luego los canes a do yacían en la mata;
El Conde et la dueña fueron en gran arrebata;
El arcipreste malo, cuando vió la barata,
Plúgole mas que si ganase a Acre e Amiata.

640
Ansi como los vió comenzó de decir;
Dijo: doños traidores, nos vos podedes ir,
Del buen rey don Garcia non podredes foir;
Amos a dos habredes mala muerte morir.

641
Dijo el Conde al arcipreste: por Dios, sea tu bondat
Que nos quieras a entrambos tener aquesta poridat;
En medio de Castilla darte he una cibdat,
De guisa que la hayas siempre por eredat.

642
El falso descreído, lleno de crueldat,
Mas que si fuesen canes non hobo piedat;
Conde: si tu quieres que sea poridat,
Déjame con la dueña complir mi voluntat.

643
La dueña fué artera escontra el coronado:
Arcipreste ¿qué quieres? Yo lo faré de grado;
Por ende non nos perderemos ambos en el condado,
Mas vale que ayunemos todos tres el pecado.

644
Cuando vió don Fernando cosa tan desaguisada,
Non sería mas quejado si le diesen una lanzada;
Por Dios, dijo el Conde, pides cosa desaguisada,
Por poco de trabajo demandas gran soldada.

645
Díjole luego la dueña: pensat vos de despojar,
Haberos ha el Conde los paños de guardar;
Porque él non vea atan fuerte pesar
Plégavos, arcipreste, de aqui vos apartar.

646
Cuando el arcipreste hobo aquesto oido,
Hobo gran alegría e tóvose por guarido;
Vergüenza non habia el falso descreido;
Confonder cuidó a otro, mas él fué confondido.

647
Hobiéronse entrambos ya cuanto de apartar,
Cuidárase la cosa él luego de acabar,
Hóbose el arcipreste con ella de trabar,
Con sus brazos abiertos íbasela abrazar.

648
La infanta doña Sancha, dueña tan mesurada,
Nunca home non vió dueña tan esforzada;
Tomólo por la barba, dióle una gran tirada,
Dijo: don falso traidor, de ti seré vengada.

649
El Conde a la dueña non podía ayudar
Ca tenía grandes fierros e non podia andar.
Su cuchillo en la mano hobo a ella llegar,
Hobiéronle entrambos al traidor de matar.

650
Cuando de tal manera morió el traidor,
Nunca merced le quiera haber el Criador,
La mula e los paños e el mudado azor
Quiso Dios que hobiesen mas honrado Señor.

651
Tovieron todo el dia la mula arrendada;
El dia fué salido, la noche homillada;
Cuando vieron que era la noche aquedada
Moviéronse andar por medio la calzada.