martes, 25 de enero de 2011

San Millán recupera su esplendor

«Lunes, a 28 de junio de 1540 seyendo pontifice Paulo tercio e reynando en España el emperador Carlos e su madre doña Juana e seyendo Abbad de Sant Millan Fray Pedro de Arenzana, el dicho día se acabó la iglesia nueva e se puso la postrimera piedra en la capilla segunda de sobre el coro de la nao mayor, la qual piedra puso el dicho abad con sus manos e la bendixo con mucha solemnidad». 
Así nos relata el teniente de cura Fray Pedro Martínez en el libro de bautizados la colocación de la última piedra de la iglesia que los mismos benedictinos comenzaron 36 años antes. La solemnidad que celebrarán los agustinos recoletos el próximo martes, 25 de enero, será menos ceremoniosa pero no menos emotiva, ya que han sido tres duros años de trabajos los que tienen como resultado la rehabilitación del viejo templo del emilianense monasterio de Yuso.
Como en su tiempo, los benedictinos contaron con la ayuda de los monarcas y acaudalados señores feudales, ahora los reyes de las subvenciones son los políticos y las fundaciones de bancos y cajas. 
Yuso, gracias al esfuerzo de la Fundación San Millán de la Cogolla, consiguió aunar los esfuerzos del Gobierno de La Rioja y la Fundación Caja Madrid, que aportaron 2 millones de euros cada uno para comenzar el 12 de noviembre del 2007 los trabajos imprescindibles para detener el deterioro que lentamente corroía, literalmente en el caso de la piedra de las columnas del templo, una de las joyas monásticas riojanas y universales.
Se picaron los paramentos, se levantaron las losas de piedra del suelo y se hicieron catas arqueológicas para encontrar, y posteriormente tapar con polémica incluida, el majestuoso templo románico que en palabras de los arqueólogos encargados de las catas «pudo ser de las más grandes iglesias románicas de España», comparable en belleza con San Martín de Frómista o la catedral de Jaca. 
Principales reformas
Se pintaron los techos deteriorados por las humedades; se cambió la iluminación de retablos y el sistema eléctrico del templo; se restauraron los bienes muebles, colocándolos en su enclave original –como era el caso de las figuras-relicario que peregrinaron por diversas estancias del monasterio hasta su retorno junto al tabernáculo de la iglesia–, se eliminaron las añadiduras, algunas de infausto recuerdo, que dañaban e inclusive aceleraban la degradación de la piedra; la parte musical también tuvo su espacio en la rehabilitación integral del templo con la limpieza del órgano barroco de estilo español, con una impresionante trompetería, que resonará seguramente en la ceremonia de reapertura del templo en próximo martes 25 de enero.
Durante estos 3 años las obras han estado parcialmente abiertas para que los visitantes del monasterio pudiesen ver, a menor escala que en la catedral vitoriana, cómo se desarrollaban los trabajos de rehabilitación. E inclusive los escolares han podido aprender cómo se edificaban las iglesias y cuáles eran las técnicas constructivas de los maestros canteros para los arcos y columnas. En total han sido más de 3.600 alumnos los que han pasado por las aulas didácticas, que han fomentado entre los estudiantes riojanos la sensibilización por el patrimonio y la conservación y restauración de las obras arquitectónicas, artísticas y naturales en San Millán de la Cogolla.
Últimos talleres
Los talleres impartidos por la Fundación Caja Madrid acogerán el martes desde las 11 de la mañana a los últimos alumnos, que serán los 17 estudiantes del colegio público Padre Joaquín Peña, perteneciente al CRA Entrevalles, y que por vivir en San Millán de la Cogolla y Berceo están siempre presentes como parte de su educación, acompañados por sus profesores, en los actos significativos que ocurren en el monasterio de Yuso.
Han sido más de 16 millones de euros los invertidos en San Millán desde que en 1997 se elaborase el Plan Director del monasterio de Yuso, y que con la restauración del viejo refectorio monástico marcará el punto final de los trabajos señalados en el proyecto de restauración integral del ‘Escorial riojano’. Si bien quedarán pendientes de restauración la torre y el lucernario del templo, que aunque en un principio estaban contemplados en la rehabilitación integral de la iglesia tuvieron que posponerse ante las diversas variaciones y modificaciones que el proyecto original sufrió por la ampliación del estudio arqueológico en la iglesia monástica.
Con la reapertura de la iglesia se recupera, y pocas veces se ha significado este detalle, principalmente la parroquia del pueblo de San Millán de la Cogolla, que durante estos años ha utilizado una pequeña ermita, demasiado pequeña para actos multitudinarios, viviendo un ‘exilio forzoso’ con la esperanza de utilizar la iglesia que los vio nacer, vivir y morir a ellos y sus seres queridos dando sentido de continuidad al deseo primario de los benedictinos, creando una iglesia para gloria de Dios y muestra a los hombres de la belleza divina
Junto al culto se recupera también unos de los espacios vitales en la visita al monasterio de Yuso, que desde el claustro procesional accede al templo por la puerta plateresca como inigualable marco de una vista catedralicia de una iglesia abacial construida con tres naves de igual altura y unas impresionantes columnas exentas que no soportaron las inundaciones acaecidas en julio de 1595.
La iglesia que ahora veremos será reconstruida en su muro noroeste por los arquitectos Juan Pérez de Solarte y Pedro de la Torre, que rebajaron los arcos laterales, creando las capillas actuales. 
Dentro de la iglesia podremos ver en su máxima belleza las pinturas que el monje benedictino Juan Rizzi, hijo del boloñés Antonio Rizzi –que pintó para Felipe II en la obra del Escorial–, y que muestra las enormes influencias de la escuela toledana y el manierismo heredado por su maestro Mayno, que fue a su vez discípulo del Greco.
La batalla de Hacinas y la ayuda de san Millán al conde castellano Fernán González disputan el espacio a la advocación mariana de la Asunción, donde dicen las viejas leyendas se puede encontrar al pintor autorretratado junto a su gran amigo y mecenas el abad emilianense Fray Ambrosio Gómez, que lo convenció para venir hasta Yuso para pintar los 23 lienzos que se conservan actualmente en San Millán más algunos otros que se perdieron por el paso del tiempo, algunos de grandioso tamaño, en los apenas tres años que vivió en la abadía riojana.
Una de las joyas recuperadas en la reciente obra es la capilla de san Agustín y sus hermosas pinturas murales realizadas en temple y óleo y que se encontraban oscurecidas desde hace siglos por el humo de las velas y dañadas por las filtraciones provenientes de los tejados. 
El coro de nogal, la puerta del trascoro y su óculo atravesado por el sol del equinoccio como ejemplo de la correcta alineación del templo, el plateresco arco escarzano y su atrevida bóveda del coro alto o el hermoso púlpito atribuido a la escuela del mismísimo Berruguete adornan la iglesia.
Todo ello engrandecerá la visita de una de las joyas que el turismo riojano recupera para la temporada más dura en años, marcada por la crisis económica, y que se iniciará en abril con la Semana Santa.
Referencia: http://www.larioja.com/20110123/local/region/millan-recupera-esplendor-201101230944.html
Autor: JOSÉ DELPÓN