martes, 14 de diciembre de 2010

La Cantabria leonesa referencia a Fernán González y el fuero de Peñafiel



El autor
Jose Mª Villanueva Lázaro nace en Leon en 1922, bajo el signo de "Leo", en la casa nº 8 de la Plaza de San Marcelo. Estudia la carrera de Farmacia y obtiene la Licenciatura a los 20 años Instalado en Madrid se dedico a su gran afición, escribir, colaborando en las revistas "Acolar'', "El Europeo", "Tierras de León" y en el "Diario de León".

A la muerte de Mariano D. Berrueta concibe la idea de seguir sus huellas y escribe una trilogía sobre "La Ciudad de León". Interviene Cambien en el Congreso Internacional sobre el Camino de Santiago y actualmente es colaborador de "Pliegos de Rebotica- y de "El Faro Astorgano".


PRESENTACION

AL REINO DE LEON LE CORRESPONDEN OCHO Y MEDIA DE LAS ACTUALES PROVINCIAS
El Arte y la Historia se complementan, como se puede apreciar en este volúmen, que pretende contribuir a difundir el importante legado material de la cultura de esta región, perteneciente a tres provincias actuales, para lograr la concienciación de los naturales, para que cuiden de ella entre el inminente peligro que amenaza su irreparable pérdida.

De todas las ideas de este libro, la principal es demostrar que la provincia de Palencia pertenece al reino de León, como así también La Liébana en la actual provincia de Cantabria (Santander). Pongo especial interés en anteponer los artículos a los nombres de regiones, pueblos, montañas, etc., como sucede siempre en el habla leonesa, y así, no solamente es diferente a Castilla en la geografía e historia, sino además en sus tradiciones y lenguaje.

Con la definitiva unión de las coronas de Castilla y León a la muerte, en 1230, del rey leonés Alfonso IX, en la cabeza de su hijo Fernando III, poniendo límite este acontecimiento a la Alta y a la Baja Edad Media. Y aquí se inicia la pérdida del nombre de León y de lo leonés, ya que al ser el rey leonés y la reina castellana, por cortesía se antepone el nombre de la corona de la reina, y de ahora en adelante, los reyes se llamarán de Castilla y León, pero para las cancillerías, por simplicidad, no serán más que reyes de Castilla, de forma parecida llamamos los españoles, reyes de Inglaterra a los que son de Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte.

Alfonso X el Sabio, hijo de San Fernando, dispuso la reunión de los gramáticos de las ciudades de León, Burgos y Toledo, para la redacción de un único idioma para todos los reinos de sus dos coronas de Castilla y León. Pero, desgraciadamente, se le empezó a llamar castellano, cuando en realidad era castellano-leonés.

Alfonso X también dispuso innovar el arte de escribir la historia abandonando el latín por el "castellano", por lo que los relatos épicos castellanos invadieron el campo de la historia mucho más de cuanto podía esperarse, pues no ya meras alusiones y episodios de los poemas, sino éstos en su integridad, se incorporaron reducidos a prosa. El Cid, que el obispo Pelayo de Oviedo, ni siquiera menciona, ocupa ahora, en la Primera Crónica Generad una parte del reinado de Alfonso VI muchísimo mayor que la dedicada al rey. Esto influyó en el desprestigio de los reyes leoneses y en la exaltación de los héroes castellanos, como Fernán González, El Cid, etc.

Al ser largo el título de rey de Castilla y León, no solamente los foráneos, sino también los castellanos- leoneses, llamaban a sus reyes con sólo el primer título, como a Juan I de Castilla.

Cuando se realizó la unión con Aragón, se agudizó más la cosa, ya que se titulaban reyes de Castilla y Aragón. Y si bien es cierto que el gran condado de Barcelona (posteriormente llamado principado de Cataluña) corría una suerte pareja, por haberse casado el conde con la reina, es más sangrante lo de León, ya que Barcelona era sólo un condado, mientras que León era no solamente un reino, era el Reino-Imperio Hispánico, y Castilla había sido sólo un condado formado por León.

En la época liberal, los republicanos, para atacar a la monarquía, exaltaban exageradamente al Cid y otros personajes castellanos, achacando a los reyes de León todos los males y desgracias.

Lo anteriormente señalado y otras múltiples circunstancias, como la última guerra civil, de exaltación de las "banderas de Castilla", en Valladolid y Palencia, crearon la confusión de considerar a León como parte de Castilla, cuando la realidad es todo lo contrario. Así se dice idioma castellano al que se habla en Castilla y León, e incluso, al español se le denomina, impropiamente, como castellano, en la Constitución de 1978, aún cuando protestó de ello la Real Academia Española. El "creador" del español moderno es Miguel de Cervantes, que era leonés, y escribió en su Don Quijote tres capítulos en el leonés que se hablaba a fines del siglo XVI. Como esto de Cervantes, todo lo referente a León parece increíble, precisamente por ser la verdad, por ello lo voy diciendo en pequeñas dosis, para que no nos tomen por locos, así en este volúmen, indicó que Don Quijote derribó al "Caballero de Los Espejos", teniendo en cuenta el autor al pueblo leonés de Los Espejos, de la Tierra de La Reina; llamada así por doña Constanza que no era reina, y ni siquiera estaba enterrada en "su" sarcófago de la iglesia de Los Espejos de la Reina. Derribó a Don Quijote el "Caballero de La Blanca Luna", recordando que fue un Quijada quien derribó a Don Suero hijo del Conde de Luna.

Todo lo referente al Reino de León está de tal forma enmarañado, que me ha costado muchos años desenredar la madeja. Así en la Historia de España dirigida por Ramón Menéndez Pidal, en el tomo XVII, volúmen 2°, en el capítulo "El Máximo Religioso", escrito por Luis Suárez Fernández, vemos un Mapa de las Aljamas del Reino de Castilla, en el que figura el reino de León con la Extremadura leonesa, formando parte del "Reino de Castilla" (ya no solamente Corona). Julio González en su "Reinado y Diplomas de Fernando III", en el capítulo "Tierras Repobladas", dice: "En los títulos parroquiales de Córdoba se ve la influencia toledana: en primer lugar, Santa María, y en segundo, El Salvador; después el arcángel San Miguel y los apóstoles Pedro, Andrés, Juan y Santiago; luego la Magdalena y los mártires Lorenzo y Marina...". Parece que estamos recorriendo la ciudad de León. Y si en Toledo hay esas iglesias y esos barrios, fue debido a que su conquista la realizó Alfonso VI el Leonés. Y si el escudo de Córdoba es un león rampante, se debe a su conquista por los leoneses descendientes de los mozárabes cordobeses que en los siglos IX y X, se refugiaron en León huyendo de las persecuciones de los califas.

No hay que culpar a ningún historiador, ya que está tan liada la madeja que para desenredarla se necesita gran paciencia, sobre todo habiendo castellanistas a ultranza, como el ya difunto fray justo Pérez de Urbel. El llamado pendón y escudo de Castilla, corresponde a dos leones y dos castillos; la llamada Corona de Castilla se corresponde a las coronas de Castilla y León, etc.

No obstante, el reino de León no ha tenido tan mala suerte como el de Toledo, que lo llamaron Castilla la Nueva, y ahora Castilla-La Mancha.

León tuvo la suerte que su representación, el león rampante fuera muy decorativo, y muy ilustrativo el decir, el león español, en contraposición al león británico. Los leones del salón del trono del palacio real de Madrid; los leones del Congreso de los Diputados, la representación de España por una matrona con un león a sus pies, etc.

Cuando España estaba dividida en reinos, el de León estaba formado por las siguientes actuales provincias: Oviedo y la mitad de Santander (la actual Cantabria), que formaban la Asturia de Oviedo y la Asturia de Santillana; La Liébana (Cantabria); León; Palencia; Valladolid; Zamora; Salamanca; y Cáceres y Badajoz, que formaban la Extremadura leonesa.

Algunos historiadores consideran a las pequeñas comunidades de Iscar, Olmedo y Peñafiel, de Valladolid, como castellanas. Pero más cierto es que cuando el rey Ramiro creó el Condado de Monzón para premiar al joven Asur Fernández, que sin ser conde había realizado verdaderas proezas, esas comarcas estaban incluidas en el nuevo condado. Para evitar la perdida de dicho territorio, astutamente Fernán González pregona el fuero de Peñafiel en el año 942; ''pero ya estaba establecido por el rey que el nuevo condado llegara a Sacramenia.

En este libro pretendemos llegar hasta los límites del reino de León en su parte noreste, y aunque Alfonso VIII de Castilla hizo lo posible para castellanizar el condado de Monzón, sobre todo en su parte oriental, no lo consiguió, ya que las costumbres y tradiciones siguen siendo leonesas.

Los asturianos de Gijón no quieren ser ovetenses; los santanderinos han querido ser Cántabros; los logroñeses riojanos. A1 reino de Pamplona y ahora a la provincia la cambiaron de nombre por el de Navarra.

Escribo este prólogo muy cerca del Puerto de San Glorio. Que se llama así a San Claudio. Este Puerto es la divisoria de Tierra de la Reina y de La Liébana, y más que separar a las dos comarcas, las une, por ser más fácil la comunicación, que con Santander. Comarca esta, extraordinariamente bella, que este libro pretende ser un resumen.

Página de referencia: http://breviariocastellano.blogspot.com/2010/12/la-cantabria-leonesa.html