martes, 28 de diciembre de 2010

El libro 'La nación inventada' cuestiona los mitos fundacionales de Castilla



Ni el Cid fue un honorable caballero ni Fernán González fue el padre de Castilla. Son los dos grandes mitos sobre los que cronistas y poetas construyeron la identidad de este reino base del imperio español, y que ahora los periodistas Arsenio e Ignacio Escolar desmontan en el libro La nación inventada.

Una obra divulgativa escrita a cuatro manos entre padre e hijo, ambos naturales de Burgos, que trata de emular a la Historia de Roma de Indro Montanelli, pues está narrada con técnicas periodísticas cercanas al reportaje.

Sus autores advierten de que el lector no va a encontrar ninguna noticia sobre el origen de Castilla, ya que ellos han "rescatado" algunas tesis de historiadores de la última década que desmontan esas falsas verdades para contarlas ahora de forma divulgativa y más atractiva para el público.

Estas tesis señalan que, desde finales del siglo XII y hasta mediados del siglo XIII, un puñado de cronistas y poetas se inventó una identidad para una patria, Castilla, a través de una serie de falsos mitos.

Las invenciones, explican los autores, respondieron a "intereses políticos y económicos". Los poetas, monjes en su mayoría, para atraer a peregrinos a sus monasterios, y por encargo del rey Fernando III, exageraron las crónicas de la época, fundamentalmente la firmada por el obispo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada, De Rebus Hispaniae. 

Todo un cóctel de literatura infundada que se convirtió en el germen para que Alfonso X a finales del siglo XIII abrillantara los orígenes de la Castilla que reinaba acorde a la época gloriosa del imperio con su Primera crónica general, de la que se ha nutrido toda la corriente histórica.

En esta historia manipulada, "el Cid es el gran mito de Castilla", asegura Ignacio Escolar, quien descubre que la vida que conocemos del caballero es "sólo una invención de poetas". 

"La historia del Cid se basa en cuatro relatos de ficción. No fue un caballero justo, sino un hombre carismático, con gran talento militar, además de ser un mercenario pues trabajó para los musulmanes", añade Arsenio.

Tampoco es del todo cierto que el conde Fernán González fuera el gran adalid de la patria de Castilla, ya que este no logró realmente la independencia de su territorio respecto al reino de León, sino simplemente un mayor peso político.

"Al final te das cuenta de que el actual mapa de España no es consecuencia de realidades inmutables, sino de pequeñas decisiones arbitrarias", concluye Ignacio, para quien "el destino de las naciones no existe", porque éstas se crean y construyen gracias a "casualidades". 

Precisamente, el destino de Castilla fue la derrota, porque fue "destruida" para la construcción de España. "Castilla acaba siendo carne de cañón de los excesos imperiales", ya que, entre otras razones, el norte peninsular quedó deshabitado al repoblar con castellanos las ciudades reconquistadas a Al-Andalus.

Referencia: http://www.elmundo.es/elmundo/2010/10/05/castillayleon/1286294564.html